
¡Demonio te conjuro!
Aparece frente a mí,
quiero ver que tan grandes son tus dientes,
para imaginar cuando se claven en mi carne.

Oscuros los caminos y muchas las preguntas.
Malditos los sueños que acompañan mis noches, despiertan sutiles respuestas, sin embargo durante el día estas se ven nubladas por mil preguntas más al desarrollo de mi vida.
Gotas del brebaje entregado causan emociones lejanas y ya olvidadas, trayéndolas a mi actual existencia.
Un espiral de recuerdos a formado la mueca triste de mi rostro.
Trato de desenrollar la madeja. Trato de encontrar el hilo en donde comienza el error y regala la solución. Busco el vetusto cuadro de mi vida, así poder interpretar esta obra de arte llamada “Destino”.
Sueños llegan sin invitación, fluyen libremente por mis solitarias noches, el grito mudo al despertar, estrujan mi espíritu, mas jamás he estado tan consciente de mí, consciente del espacio que ocupo en esta realidad, realidad llamada vida, ciega al destino que a recuerdos formamos, con tropiezos y difíciles puestas de pies.
Jamás he estado tan consciente de mi inevitable muerte._
)Azariel(
Mis demonios los conjuro a que vengan a dictar sus palabras a mi afiebrada cabeza, vengan con sus despreciables caras a presentarse ante un amigo, agiten sus oscuras alas y regalen un poco de su fría presencia, vengan a servir a un viejo amigo... ¿ya están cerca?... Presten atención a lo ya solicitado a viva voz, no olviden la forma y como los quiero destruidos. Amigos de eternidades inalcanzables, surjan pavorosos de sus lejos pútridos, que aquí yo les he dado ya su misión… ¿el precio? Ya lo he pagado de antes que ustedes nacieran a la sublime oscuridad. Pues maldito he nacido y ustedes conmigo… su viejo compañero…
) Azariel (

El viento sobre los árboles, el húmedo frió después de la lluvia invernal, música nocturna de hojas y ramas agitadas suavemente por brisas, mormullos, susurros, lamentos, risas, gritos surgidos de lugares desconocidos, y miles de notas musicales al compás de las estrellas.
Libertad del pájaro nocturno, atento a cazar la distraída presa. Su sorpresiva aparición desde la nada silenciosa.
Muerte con alas, respetable muerte, amada muerte mía, fría y sublime muerte.
Voces emergen de la oscuridad, ecos lejanos, rebotando en cada superficie, desapareciendo casi al instante, dando la base a la música celestial y eterna.
Amo las noches de los días, los días con sus noches, composición oscura y dulce, uno y el universo sobre mi cabeza,
El recuerdo lejano de una vida, fantasmas de personas que acompañaron mi pasar por esta tierra amada, que criaron y cuidaron, ahora solo, converso con sus espectros._
Azariel